|
La leyenda de Mahaduta
(Jataka)
12) Los ladrones se rebelan y golpeana su jefe
llevándolo al borde de la muerte
Varios años pasaron. Un día, Panthaka, abad del monasterio
en Kaushambi, fue atacado por la banda de Mahaduta mientras caminaba solo
en un peregrinaje a través de las montañas. Panthaka no
llevaba dinero y Mahaduta le dio un par de golpes y lo dejó seguir.
Panthaka no caminó más ese día.
A la mañana siguiente, al poco de empezar a caminar, oyó
gritos de lucha junto a la carretera. Un hombre chillaba de dolor. Panthaka
se apresuró con la esperanza de disuadir a los bandidos para que
dejasen de golpear al viajero. Pero en lugar de un inocente viajero, era
el propio Mahaduta quien era atacado. Estaba rodeado por una docena de
sus propios hombres como un león acorralado por perros de caza.
Con su palo golpeó a varios de los ladrones pero al final sucumbió.
Fue golpeado con su propio palo hasta que se quedó inmóvil
en el suelo.
Panthaka se quedó escondido hasta que los bandidos se fueron.
Entonces se acercó a Mahaduta y vio que le quedaba poca vida. Panthaka
bajó a un riachuelo que discurría entre las rocas no lejos
de allí. Llenó su cuenco con agua fresca y lo llevó
al hombre moribundo.
Mahaduta bebió y abrió sus ojos lentamente. Chilló
de dolor:
–¿Dónde están esos bandidos a los que yo he
llevado a la victoria tantas veces? Habrían sido ahorcados hace
tiempo si no hubiese sido por mí.
|