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La leyenda de Mahaduta
(Jataka)
11) Pagó su deuda kármica
pacíficamente
y obtuvo la felicidad verdadera
Después del robo, Pandú ya no era un hombre rico. Había
perdido la mayoría de su capital, y sin capital un joyero puede
hacer poco. Pero él no culpó a nadie por su pérdida,
sino a sí mismo.
–Cuando era joven me porté mal con otras personas
–dijo
a su familia–. Lo que me ha ocurrido ahora es simplemente el pago
por mi dureza y arrogancia.
Arrepentirse y cultivar según las enseñanzas de Buda le
llegó ahora de un modo natural, y adoptó la costumbre de
recitar el nombre de Buda siempre que su mente no estaba ocupada en negocios
o hablando.
Gradualmente se dio cuenta que en el fondo de su corazón ahora
era más feliz que cuando era rico. Lo único que resentía
era que ya no podía hacer ofrendas al monasterio para apoyar el
Dharma o ayudar a la gente pobre de la ciudad, algo que antes nunca había
pensado mucho en hacer.
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